Elvis Presley: una estrella en el Warwick Hotel de Nueva York

Por Alba Díaz Carpena,

Cuando un característico movimiento de caderas sacudió la escena musical estadounidense de la década de los 50, no todos estaban dispuestos a acoger al nuevo fenómeno de masas que llegaba decidido a revolucionar el panorama cultural. Elvis Presley, quien más tarde sería conocido como el eterno rey del rock and roll, comenzaba su andadura por las esferas artísticas y se preparaba para romper con todos los esquemas de la época.

“Nada me había marcado realmente hasta que escuché a Elvis. Si no hubiera existido un Elvis, no habrían existido unos Beatles.”

John Lennon

Los nuevos matices musicales que aportaba y ese aire rebelde que prolongaba la estela del recientemente fallecido James Dean, dotaban a Elvis de una personalidad arrolladora, que provocaba (especialmente entre las generaciones más jóvenes) emociones que rozaban la histeria. Letras pegadizas, ritmos que incitan a bailar sin parar y una voz profunda difícil de olvidar: Elvis había llegado para hacer historia.

Comenzaba a despuntar en su carrera, cuando el fotógrafo Alfred Wertheimer retrató la faceta más íntima de la vida de la estrella. Hospedado en uno de los hoteles más históricos y glamurosos de la Gran Manzana, el Warwick de Nueva York, Elvis se dejó fotografiar en una actitud relajada mientras leía las cartas de sus entregadas admiradoras, hojeaba el periódico o se cepillaba los dientes en su suite del hotel.

Las paredes del Warwick fueron el lugar de descanso de otras muchas celebridades como los propios Beatles o Cary Grant, que estableció aquí su residencia durante una larga temporada, pero esconden una historia que nada tiene que envidiar a las de sus huéspedes. Fue construido por el magnate de la prensa y político William Randolph Hearst (en quien se inspiró Orson Welles para crear Ciudadano Kane) como regalo para su amante, la actriz Marion Davies, con quien mantenía una relación extramatrimonial y a raíz de la cual surgirían historias de celos, excesos y asesinatos.

La colección de fotografías que Wertheimer hizo a Elvis en el hotel, pasaron a formar parte de la historia colectiva y, sin ser consciente el fotógrafo mientras las tomaba, marcaría un antes y un después en la sociedad presente y futura.

Este artículo forma parte de la serie “El mundo como lo conocemos fue concebido en un hotel”, si quieres conocer más historias interesantes sobre grandes personalidades haz clic aquí.